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Usted tiene el derecho de permanecer callado...
15 de Julio de 2016

Usted tiene el derecho de permanecer callado...

Hacer depender la justicia de las convenciones humanas es destruir la moral (Cicerón)

Todos hemos visto en algún programa de televisión o en alguna película el momento en el que una persona es detenida y lo primero que hace la autoridad es leerle (o decirle de memoria) cuáles son sus derechos bajo la decisión “Miranda”. Estos derechos se expresan como la particularización de la Quinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que entre otras cosas, establece el derecho a no auto incriminarse1 y se concretan en los siguientes: 1. Usted tiene el derecho a permanecer callado. 2. Cualquier cosa que diga puede ser y será usada en su contra en un tribunal. 3. Usted tiene derecho a un abogado. 4. Si usted no puede costear un abogado se le designará uno.

De no asegurarse de que la persona detenida está enterada y comprende estos derechos, cualquier declaración que resulte en la incriminación de la persona no podrá ser usada en su contra. La tradición judicial de los Estados Unidos entiende que sus ciudadanos no son expertos en leyes y que aunque lo fueran, tienen el derecho de ser asesorados por un abogado independiente que, con la cabeza fría, pueda orientarlos en cuanto a sus declaraciones y otro tipo de evidencia que deben o no deben presentar ante un juez.

En México, a partir de la reforma constitucional en materia penal y las subsecuentes reformas a leyes secundarias en la materia, se han reiterado diversos principios e incorporado otros que buscan garantizar una justicia penal expedita y en un marco de certeza para los procesados. Entre otros, el artículo 20 de la Constitución establece los derechos de las personas sujetas a proceso penal de manera coherente y clara.

Desafortunadamente en materia fiscal no es así; más allá de las nuevas “auditorías electrónicas” y la discusión (al menos en el ámbito académico) en torno a su constitucionalidad, en cualquier revisión por parte de las autoridades fiscales federales nos encontramos frente a un proceso en el cual el contribuyente no requiere por ley estar asesorado de un abogado y del cual puede desprenderse una responsabilidad patrimonial o personal para el mismo


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